martes, 15 de julio de 2025

 

Si te importa demasiado lo que otros piensen y digan de tí, es que aquello en lo que has elegido creer no vale para absolutamente nada. Si necesitas debatirlo, convencer a alguien sobre ello, ahí tienes el síntoma que lo delata. Si aquello en lo que crees vale de verdad, dará una fortaleza interna, que no puedes compartir. El mundo esta lleno de discursos de gente débil internamente: cuanto más largo el discurso, más débil el que lo da. 

Esta todo en manos del destino, algo superior a mi ego. Discursos de ego. Nada tienen que hacer.

Y esto tiene que ver con que lo mejor es que cuando eso en lo que crees es realmente bueno, no lo elijes, te elije ello a ti: has vivido algo que te ha hecho creer, algo que ha sucedido, inesperado, impredecible, no escrito en ningún lenguaje humano. Y no será una moda pasajera de esas que tanto abundan "afuera" que adoptas por conveniencia o "resonancia", ni aunque tal dure miles de años. Por que eso es perderse en ese "afuera". "Afuera" no hay nada por lo que perderse. Podrán haber buenas cosas "afuera", pero "perderme" no considero sea una de ellas. 

En todo ello podrás sentirte perdido, pero lo estarás infinitamente más si pierdes el tiempo buscando afuera, en ese trance hipnótico colectivo del "encajar para ser aceptado", lo que no quieres encontrar adentro. 

Queremos que otros despierten de nuestro sueño, creyendo que nuestro autoengaño es el autoengaño de otros, les decimos que hay un camino para ello, que hay un libro, que tienen que leer, que hemos escrito, pero nos encontramos con que millones de personas han pensado y hecho lo mismo. ¿Cual es el cierto, entre esos millones?: ninguno, ni siquiera el nuestro. El ego, ese libro, ni voz ni voto tiene, y me alegro de que así sea, es algo muy inteligente, una barrera natural contra la vanidad humana.


 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No digas polleces e?.