martes, 31 de marzo de 2026

 

Es todo muy raro. Vivo un despertar que me lo da todo, y el resto de la existencia, la vivo viendo como me lo arrebata.

Y lo consigue, sí. Muy a mi pesar lo hace y no sé como contrarrestarlo, si es normal, o si no. Aunque no del todo, es como si algo sí fuera temporal, efímero, y se va desvaneciendo, mientras que hay otro algo, que es inmortal. Eso es lo que vino, y se quedó.

Lo que queda, cuando todo lo demás se ha erosionado, por el paso del tiempo.

Y como contraparte queda la supuesta locura, la incomprensión, la soledad, la marginalidad, el sentir que uno no vale nada, cuando lo valió todo, el resentimiento hacia lo aparente, hacia el teatro por seguir con su pantomima, y las insalvables distancias para con la inmensa mayoría de los demás. Queda la fe en todo lo que no se puede compartir, en todo lo que es vida seguir creyendo, aunque lo haga solitariamente. 

¿De qué voy a hablar, si no hay nada más de lo que hacerlo?. 

¿Por qué ocurren estas cosas?; preguntas sin respuestas es lo único que me puedo hacer.

Reivindico la justicia del por qué de todo esto. Aun así tengo un atisbo de temor ante la respuesta. Es como algo ante lo que te preguntan: "¿estás preparado para la respuesta?", y lo único que se me ocurre responder es "¿cómo cojones iba a estarlo?¿. 

¿Hay derecho a esto, a vivir entre la espada y la pared de esta manera?. No lo creo. 

Podré pensar un millón de cosas, teorías, chorradas, interpretaciones, y sentires al respecto, pero en este caso y tema concreto no puedo decir mas que no sé que esta pasando, me siento cojo a la vez. Falta algo. El qué no lo sé.

 

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No digas polleces e?.