Creo que la humanidad en su mayoría esta degenerada genéticamente. Eso no significa que yo no lo esté, si no que veo que hay algo que no encaja dentro de mí, esa "memoria", de un pasado en el que esa degeneración no existía, digamos.
No es todo negro y blanco, en cambio, es algo mucho más complejo, convulso, enigmático, y misterioso. No es cuestión de irse a relatos bíblicos para encontrar respuestas, es todo más científico y evidente.
Yo no soy el científico que pueda probar nada, en cambio, pero desconfío de la ciencia oficialmente esponsorizada por el sistema, esa está capada, es sistema; y no te puedes fiar de él, si al menos quieres salvar algo de lo que tan profundo ha sido enterrado. Hay intereses por parte de los que tienen la sartén por el mango en que ciertas evidencias no salgan a la luz. Cierta "versión oficial" de la historia ha de ser aceptada y cualquier divergencia, enterrada. ¿Es acaso eso algo raro?, ¿o quien cree ciegamente en las "verdades oficiales", depende de ellas para no derrumbarse mentalmente?. La verdad oficial es un mundo de color de rosa, para niños. El sistema es el papá que todo lo sabe.
El derrumbe mental es clave. Se nos ha educado paternalísticamente para creer ciegamente en el sistema, en las verdades oficiales, en las mentiras que los gobernantes nos sueltan por los medios comprados por individuos que no muestran la cara pero sí sus intenciones. El gran padre sistema y su dios el dinero que fluye por sus venas no ha de ser cuestionado. Pero por una u otra razón la pérdida de inocencia y por tanto, de fe en tal sistema, puede suceder. El derrumbe mental, sucede; el despertar. Uno siempre parcial, claro, pero despertar; apertura de los ojos y la consciencia a un territorio antes ignorado.
Yo no sé por que estas cosas tan simples, son tan difíciles de comprender por muchos. Supongo que es por que se han transvalorado muchas cosas: servidumbre es fortaleza, rebeldía es debilidad; obediencia es orgullo, desobediencia pusilanimidad. Así hasta el infinito. Eso, y mucho miedo, demasiado miedo, a desentonar entre la muchedumbre adoctrinada. ¿Yo tengo miedo?: sí, a veces mas a veces menos.
Se nos educa para ser niños, y comportarnos, como niños: con nuestro trabajo estable, pasta gansa en el banco, piso zulo pagado, familia e hijos, pero siguiendo siendo niños. Y a los que no eligen eso se les trata como chalados. Ir más allá del paraguas del estado-sistema es sinónimo de locura.
Por lo visto soy un chalado, por que las chucherías del sistema para mantenerme en vereda no me seducen. Vivo en la incertidumbre, por que la actitud de la mayoría no me convence. Y experimento la miseria, la soledad, y el desdén ajeno, por que no creo en enterrar la luz de la vida que un día despertó en mí.
La normalidad no es eso, la normalidad es no destacar, no cuestionar, no usar la inteligencia, no creerse "especial", "tu eres esclavo, como todos nosotros lo somos", "miserables nosotros, miserable tu también". Y la mayor normalidad de todas, es ni remotamente considerarnos seres divinos, no por dios, eso no, "eso son tonterías" si "esto que llamamos vida, es un valle de lágrimas". Y a conformarse, a ser una sombra, un ser gris, y a otra cosa mariposa.
No sabéis que lloráis por vuestro pasado remoto perdido, olvidado, enterrado.
Tampoco es cuestión de creerse uno mas que nadie, es cuestión de aceptar que somos diferentes entre nosotros. Muy diferentes. La igualdad impuesta se ha convertido en nuestra tortura. Podremos tener un cuerpo humano tu y yo, pero mas allá de eso, las diferencias son indescriptibles. Mentales, de consciencia, de alma, de espíritu, de actitud, de todo aquello que se trata de enterrar, escupir, y humillar hasta el más hondo agujero del olvido.
Es toda esa actitud generalizada que hunde al ser humano medio en un estado de desesperanza subconsciente terrible, que cuando afronta al salir a flote, le hace derrumbarse. Es entonces cuando aparecen los controladores de daños oficiales del sistema, los "profesionales", que saben solucionar los problemas del infinito ser que eres..... jajaja más bien los pastores, buscando meter a las ovejas descarriadas de nuevo en el cercado donde se encuentra el resto del rebaño listo para seguir siendo explotado. Ofreciendo soluciones artificiales inhumanas que van contra la vida y la libertad misma.
Es una triste distopía en la que vivimos, una más inteligente y sofisticada que las de ficción. Uno puede ser feliz en ella, pero a costa de su ser y su alma verdaderos.