jueves, 19 de febrero de 2026

 

 Casi todo en este mundo esta basado en la esclavitud y la dominación. Domesticación, sometimiento. Tanto es así que el esclavo está orgulloso de serlo, defendiendo su estatus, con saña. La moral del esclavo y su orgullo de prosperar bajo las reglas de una cárcel de la que ni siquiera es consciente de su existencia, lo es todo. Y presumir de ello, como si ese sometimiento fuera garante de una posición de superioridad moral para con el que no le sigue la corriente, aquel consciente de lo que ese postureo trata de ocultar, ya sea consciente, o subconscientemente.

De una u otra forma, lo que oculta es el terror ante la evidencia. Una evidencia aplastante de la que todo hijo de vecino es consciente. Para eso no se necesita ser muy "especial". 

Subconsciente, o consciente. Entiendo que haya mucha gente inconsciente de esto. Que no es consciente de algo, de lo que yo fui consciente. Y va y pasa que de muy joven despierto a la realidad de que la vida no tiene por que ser así, que existe la libertad, que he sido pisoteado. A partir de ahí, mi vida se convierte en un relativo infierno en la tierra.  

Y no es por estar equivocado, si no por haber acertado de lleno: la libertad es algo prohibido. No consiste en estar acertado u equivocado, si no en la libertad de estar equivocado o acertado, independientemente de la verdad sea cual sea. Todo tu ser es libertad, otra cosa es que ni te acuerdes de ella; sea por que te hayas adaptado a un mundo diseñado para esclavizarte, sea para que sumisamente te sometas a una sistematización de tu ser que te canibaliza a cada momento que decidas consentirlo. Miedo, miedo, y mas miedo: desconfianza.

La mas desnuda e inocente confianza es un factor clave en todo este entresijo de sometimiento del ser humano: si este logra desconfiar de si mismo, si lo convences para que lo haga, y visto está que así se hace a escala masiva, la fiesta estará servida para que este acabe siendo un esclavo. Confiará en el sistema que le somete, no en la naturaleza propia que le creó. En que acabas confiando tú?, en tu alma, o en la bota que te pisotea todos los días?. 

Y se vive solo, muy solo, todo esto. Viendo como consentimos, dejarnos llevar por el miedo. Viendo como nadie, inspira nada, que contagie algún atisbo de esperanza. No hay excepciones, no las hay; solo gente triste, fuegos débiles, titileantes, dubitativos, luchando contra el monstruo que busca someternos a todos. Mas triste es ver como algunos acaban apagados y doblegados por él.

El látigo y los palos que tratan de someterte no cesan nunca, pero arrodillarse ante ellos es algo que no me podría perdonar nunca; o tal vez sí, lo mismo soy otro cobarde mas que presume de boquilla. Serlo es lo mismo que no existir, prácticamente. Quien te va a entender, salvo en la lejana distancia que no hace compañía. La libertad es así, una temeridad; quien me iba a haber dicho a mi antaño que para sentirme vivo no solo basta con el alcohol de vez en cuando, no, si no con decir no y llevar la contraria para sentir que al menos, este yo que me contemplo, es alguien digno de ser contemplado, aunque sea solo por mi mismo.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No digas polleces e?.