martes, 24 de febrero de 2026

 

 En todo este blog, como en todo el canal de Youtube dedicado a esta temática solo ha escrito un ego, comentando la jugada del momento. 

Un ego que no se cree que pueda ser real, lo que siente, que es una locura, algo que no encaja, algo que no puede existir, algo imposible. Un ego que no cree en la paz que siente, aunque su vida alrededor se desmorone a pedazos. O eso sea lo que parece.

 Desde aquel "despertar", se me propuso una elección, que a veces he tomado y ha veces he olvidado: creer o no creer en algo tan disruptivo, tan inconcebible, tan increíble, y tan destructor del paradigma que domina a este mundo, que la lógica dicta como insania el siquiera considerarlo. Pero ya sé de alguna manera que la lógica por si sola no me llevará a ningún sitio. Ni a mi ni a nadie, más que a callejones sin salida. 

La lógica no tiene la razón, no. Somos maravillosos, pero nos hemos acostumbrado a creer que no lo somos. Por que "otros" "lo han dicho", por que otros lo "han dictado así", por que "todo el mundo, sigue la corriente". Si esa corriente es algo, es un trance colectivo, un estado de hipnosis y de fe ciega en él que duele horrores abandonar.

Todo es comprensible, llegado cierto punto. Dinámicas comprensibles, para nada misteriosas. Somos entes gregarios, individuos en el colectivo, colectivos en el individuo. Salirse de esos moldes no es fácil, es como negar nuestra propia naturaleza. Pero lo que nos puede quedar es sopesar cual naturaleza es más grande que otra. 

 Veo a la gente, y veo belleza, pero también veo miedo; veo exactamente lo mismo que veo en mí. 

Por qué unos somos de una manera y otros de otra, y por qué tanta ignorancia al respecto. Tengo montones de preguntas, y la única respuesta es el instinto.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No digas polleces e?.